Cortesías: el agujero por donde se va la plata
Las cortesías son normales en cualquier evento: amigos del organizador, del artista, de los promotores. El problema aparece cuando se dan de palabra, porque nadie sabe cuántas fueron ni quién las autorizó.
Registrar cada cortesía con su propio QR no significa eliminarlas: significa que quedan contadas. Al cierre puedes comparar cuántas se entregaron y cuántas se usaron, y decidir mejor para el próximo evento.
Además evita la frase clásica en la puerta: "estoy en la lista de fulano". Si no tiene QR, no está en la lista.
