Por qué un QR es infalsificable y un código impreso no
La diferencia no está en el dibujo del código, está en lo que hay detrás. Un código impreso o un número de serie en papel no se verifica contra nada: el personal de puerta lo mira, le parece correcto y deja pasar. Cualquiera con una fotocopiadora puede producir veinte copias idénticas y todas se verán igual de legítimas.
Un QR de un sistema de ticketing es distinto porque no contiene la entrada: contiene un identificador único que apunta a un registro en base de datos. Al escanearlo, el sistema consulta ese registro y responde tres cosas: si existe, si corresponde a este evento, y si ya fue utilizado. La validación no depende del criterio de nadie.
Por eso una captura de pantalla no sirve. La imagen se puede copiar infinitas veces, pero el registro al que apunta es uno solo. El primero que escanee entra y el registro queda marcado; el resto recibe un rechazo explícito que indica que esa entrada ya fue usada.